Tips Para La Primera Cita

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En el sistema de seducción tradicional la primera cita es la fase en que se consolida la atracción y comienza a construirse la relación, se comienza a generar confianza y a hacer que la mujer se sienta cómoda y a gusto en tu compañía. Para ello debiste haberte acercado a una desconocida, romper el hielo, demostrar alto valor, separarla de su grupo de influencia hacia un territorio neutral donde ambos conversaron de forma más íntima, inició un ligero contacto físico, ella te dio su número telefónico y abandonaste el lugar listo para programar el próximo encuentro.

El modelo de relaciones personales por Internet constituye una vía alternativa para llegar al mismo punto. Como dos carreteras que inician en lugares distintos pero en un lugar se unen, no importa cuál de las dos recorras siempre arribarás al mismo destino, si no te desvías antes.

El hecho es que has llegado ya a la primera cita, por fin la verás cara a cara, podrás conversar mirándola a los ojos, establecer contacto físico, besarla, y continuar el proceso que te llevará a la fase final del Juego de la Seducción, que es la seducción en sí misma o, para que se entienda mejor, el sexo.

¿Cuál es tu idea de una primera cita grandiosa?

Muchos hombres tratan de impresionar a la chica con la que saldrán llevándola a costosos restaurantes y comprándole todo lo que a ella se le antoja.

El problema con esta actitud es que demuestra demasiado interés, ella se dará cuenta de que tratas de impresionarla y, o bien sacará provecho de ello y te hará gastar exageradamente en ella siempre que pueda, o bien saldrá huyendo de ti al suponer que te sientes inseguro y que no tienes otra forma de impresionarla más que con detalles caros.

Hace mucho tiempo, cuando era un estudiante y siempre andaba escaso de dinero, acostumbraba invitar a las chicas a restaurantes caros y antros de lujo. Lo paradójico es que ahora que mi situación económica es mucho mejor ya no incurro tanto en tales excesos. La vida y el aprendizaje del arte de la seducción me han enseñado que menos es mejor, aunque aclaro que esto no significa que no les invite ni un chicle.

En varias ocasiones he salido con chicas a las que todo lo que les he comprado ha sido un helado, eso representa un gasto de 12 pesos mexicanos (menos de un dólar).

¿Y tú cuánto estás dispuesto a gastar? Lo ignoro, pero sí puedo decirte que gastar más de veinte dólares en una cita es demasiado.

La mayoría de las mujeres no desearán hacerte gastar demasiado, y no es que no deseen que las trates como princesas, sino que temen al compromiso que eso puede representar. Además, una mujer te apreciará más por lo que ella hace por ti que por lo que tú puedes hacer por ella.

¡Sí! Tal y como lo oyes:

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Ella se sentirá más atraída por las cosas que hace por ti, que por lo que tú haces por ella.

Esto no parece lógico, pero una vez más te recuerdo que las mujeres no son seres lógicos, son seres emocionales. Cada vez que hace algo por ti ella piensa: ¡Vaya! Acabo de hacer algo bueno por él, él es importante para mí, de lo contrario no hubiera hecho lo que hice. En cambio cuando tú haces cosas por ella no activas ningún mecanismo.

Entonces, para que ella se sienta más atraída hacia ti no necesitas gastar excesivamente en regalos caros y restaurantes de lujo. Más bien, haz que sea ella quien invierta en ti.

Haz que te compre una cerveza, o que te invite un helado, eso funcionará muy bien.
Desde luego que en una cita debes impresionar a la dama, pero no es gastando demasiado en ella como la impresionarás, sino mostrando seguridad en ti mismo, siendo arrogante y divertido.

Si eres divertido, la haces reír, estableces contacto visual directo y tu conversación es interesante y agradable; tienes todo lo necesario para que te encuentre irresistible y desee ser tuya esa misma noche.

Cuando domines con facilidad el juego de la seducción tener a una chica compartiendo tu cama en la primera cita será fácil para ti, aunque no siempre resulta recomendable. Será tu tarea personal agudizar tus sentidos para reconocer cuándo vale la pena hacerlo.

El lenguaje corporal lo es todo en una cita, cuida muchísimo que tu lenguaje corporal no exprese nerviosismo, temor e inseguridad. Evita cruzar los brazos, desviar la mirada, jalarte las orejas, jugar con algún objeto, moverte sobre tu asiento o bostezar. Todas ellas son señales de fastidio y enviarán un mensaje equivocado.
Cuidado también con tu forma de hablar, evita hablar en un tono muy bajo, evita hablar demasiado rápido y atropellar palabras, comerte las letras o tartamudear. La primera es una señal de timidez excesiva, las últimas son señales de nerviosismo. Habla pausadamente, a tu ritmo natural, en un tono que demuestre seguridad, comodidad y absoluto control de las circunstancias.

Y mientras conversas sostén el contacto visual directo, mira a los ojos de tu cita y sostén la mirada en sus ojos, no en su frente ni en toda su cara, sólo en sus ojos. Ella eventualmente bajará la mirada y la moverá hacia uno de sus lados, pero tú sigue mirándola fijamente y ella volverá a mirarte.

El efecto del contacto visual directo es sumamente poderoso, te ayudará a ganarse la simpatía y la confianza de cualquier persona, hombre o mujer, porque demuestras que tienes confianza y fortaleza interior, y que no estás ocultando nada. Cualquier mujer te encontrará irresistible si sabes mirarla a los ojos fijamente y con seguridad.

Hace poco me presenté a solicitar un puesto vacante que era de mi interés, había varios aspirantes al mismo puesto y sabía perfectamente que la mayoría de ellos tenían más preparación y experiencia que yo. Sin embargo fui yo quien me quedé con él, sólo porque miré directamente a los ojos y hablé con seguridad ante las tres entrevistas que tuve. Como verás, el contacto visual directo paga bien.

Días después coincidí con una nueva vecina cerca del departamento donde vivo. Ella es enfermera, y aunque nunca he fantaseado con enfermeras, el verla radiante vistiendo ese uniforme blanco ceñido al cuerpo fue suficiente como para no dejarla pasar desapercibida. Pasó a mi lado y aunque no cruzamos palabra en ese momento mantuve mi mirada fija en la suya todo el tiempo. Ella bajó su vista por unos segundos, pero después la levantó y para sorpresa suya yo seguía mirándola a los ojos. En su rostro se dibujó una tímida sonrisa. Ella siguió su camino y yo el mío, íbamos en sentidos opuestos.

Varios pasos adelante volteé para ver su reacción y descubrí que ella también volteaba, estaba mirándome, se había interesado en mí.

Eso fue todo por ese día, pero al siguiente, al salir de casa la encontré saliendo de la suya. Esta vez ella me saludó, me dijo su nombre, me informó que éramos vecinos y se puso a mis órdenes por lo que pudiera necesitar. Le dije “Ok, gracias; pero ¿cómo te localizo?” y me anotó su número de celular en una hoja de papel.
Dos días después le envíe un mensaje de texto invitándola a tomar un café, y eso dio pie a una relación muy divertida, muy alivianada y muy discreta, recuerda que soy un hombre casado.

Lo importante de esto no es presumir mi relación con la enfermera, sino ilustrar la importancia del contacto visual directo. No importa cuán guapo seas, cuán cara sea tu vestimenta y cuán lujoso sea el automóvil que manejas; jamás lograrás que una mujer se sienta atraída hacia ti si no estableces contacto visual directo y duradero con ella.

El contacto visual directo también te ayudará a alcanzar el triunfo en otros aspectos de la vida. No importa cuán preparado estés, cuántas maestrías y grados académicos poseas o cuántos idiomas domines; difícilmente lograrás aquello a lo que aspiras si no desarrollas la habilidad de mirar a los ojos a tu entrevistador.

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