Cómo Seducir A Una Mujer Casada, Pros y Contras

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Estoy seguro que este será un artículo polémico. ¿Cómo seducir a una mujer casada? Es una pregunta que recibo en mi correo electrónico casi todo el tiempo, y si le hicieras dicha pregunta a mil personas recibirías mil respuestas diferentes, porque ir en contra de lo establecido no es algo que la sociedad juzgue bien.

 

 

Si en una conversación con alguien de pronto le confías que te gusta una mujer casada (algo que no te recomiendo) que él o ella conoce, lo más seguro es que tratará de disuadirte de intentarlo. Y si continuaras hablando sobre el tema, diciendo que no te importa que ella sea casada, que te gusta y quieres tener algo con ella, seguramente te dirá que eso no es correcto, que no le hagas a su marido lo que no te gustaría que te hicieran a ti, etc.

Y dependiendo de las circunstancias esto es válido, porque hay muchos hombres casados que tienen una doble moral. Ellos sueñan con poner cuernos, pero la idea de ser ellos los cornudos les aterroriza y llena de rabia. ¿No es esta una doble moral?

Por supuesto que lo es. Sin embargo, también está el otro lado: la aventura, la excitación que causa el disfrutar de un placer prohibido, la adrenalina… Emociones no aptas para miedosos, ni para quienes padecen problemas cardiacos, mucho menos para principiantes.

Por eso te advertí que el tema sería polémico, porque implica en primer lugar analizar tus valores, tu código de ética, para decidir si esto es o no para ti.

En mi código de ética no cabe el seducir mujeres casadas. He estado con mujeres casadas, pero sin saber que lo eran, nunca se los pregunté; fue más tarde cuando finalmente ellas me dijeron que lo eran. En algunos casos rompí la relación de inmediato, en otros casos la mantuve porque comprendí que ellas estaban aburridas en sus matrimonios, y buscaban experimentar el placer y las emociones que sus esposos ya no les proporcionaban. Como sea, esas relaciones nunca duraron demasiado.

Sin embargo, y por extraño que pueda parecer, sé de hombres que gustan de salir solo con mujeres casadas. Para ellos el placer de una relación prohibida es ya una adicción, algunos de ellos afirman no sentir nada si están con una mujer soltera, divorciada, o de cualquier otro estado civil. Uno de ellos es Romello Mack, autor del libro How To Sleep With His Wife (Cómo Dormir Con Su Esposa), un manual donde enseña a los hombres cómo tener affaires con mujeres casadas.

La guía de Romello Mack es bastante explicativa y muy interesante, lamentablemente solo está disponible en inglés. Hay, sin embargo, dos aspectos interesantes que el libro menciona y que vale la pena compartir con mis lectores:

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1.- El último paso del juego es la salida

Si has decidido que vale la pena tener un affaire con una mujer casada esto es algo que no debes pasar por alto: El último paso del juego es la salida, y debes llevarlo a cabo.

Hay hombres que evitan este último paso del juego y quedan atrapados en el mismo, la principal razón por la que esto ocurre es porque se enamoran. Mantener una affaire es una cosa, robársela a su marido es otra, y siempre resulta traumático. No lo eches a perder.

 

2.- Si tú no lo haces, alguien más lo hará

Romello menciona en su libro que si tú no lo haces alguien más lo hará, que si no te atreves alguien más va a atreverse. Obviamente se refiere al hecho de seducir a una mujer casada, si tú no te decides a hacerlo alguien más va a decidirse.

En otras palabras: Hay mujeres muy fieles que no engañarían a su pareja bajo ninguna circunstancia, y también hay mujeres que sí engañarían a su pareja y lo harán cuando aparezca el hombre indicado. Ese podrías ser tú, pero si no te atreves hay otro formado en la fila detrás de ti. No te cohíbas, de todos modos, si va a hacerlo lo hará con alguien, mejor que ese alguien seas tú.

 

Eso es lo que menciona Romello Mack en su libro. Como sea, yo aún no incluyo a las mujeres casadas en mi código de ética, y hay una buena razón para ello:

Siendo muy joven, me enojaba muchísimo el hecho de ver que las mejores chicas, aquellas con las que yo deseaba salir, ya tenían novio. Tenía instalada, a nivel inconsciente claro está, la idea de que había escasez de mujeres hermosas e inteligentes que estuvieran libres para salir conmigo. Como esa era mi creencia, esa creencia estaba dibujando mi realidad.

La práctica de diversos ejercicios de PNL (Programación Neurolingüística) me permitió deshacerme de diversas creencias limitantes, entre ellas la que acabo de mencionar. Desde entonces creo firmemente que el mundo está lleno de mujeres libres, de todas las edades, que reúnen mis estándares en términos de belleza, inteligencia, carácter, forma de ser y pensar, y que darían lo que fuera por salir con un hombre como yo. Sí, sé que suena bastante pretencioso, pero es una creencia mucho más fortalecedora que la creencia auto limitante de la escasez.

Por eso no salgo con mujeres casadas, al menos no sabiendo que lo son. No deseo contrariar esa creencia buscando entre las mujeres comprometidas.

Pero si tú quieres disfrutar el placer prohibido y la adrenalina que solo las mujeres casadas pueden proporcionarte, entonces sigue leyendo.

 

Seducir Una Mujer Casada, Pros y Contras

Seducir a una mujer casada tiene, como cualquier otro aspecto en la vida del ser humano, algunos pros y contras.

Los contras son de sobra conocidos: Tu romance será furtivo, a escondidas. No importa cuán hermosa sea ella, nunca podrás presentarla ante tu familia ni presumírsela a tus amigos, no podrás tener una cita con ella en un lugar público, ni estará disponible para ti en cualquier momento que quieras estar con ella. Además, siempre existe el riesgo de que su esposo se entere, y lo más importante: Ella no es la persona ideal para enamorarte y sostener una relación de largo plazo.

Ahora los pros: La adrenalina, la emoción de estar cometiendo una acción prohibida, siempre dará un toque muy excitante y pasional a sus encuentros personales. El hecho de tener una pareja estable y una vida sexual activa es sinónimo de experiencia sexual, por lo que si quieres disfrutar del sexo en todas sus variantes, y cumplir diversas fantasías, ella es la mujer ideal para lograrlo.

 

Si Te Animas…

Si ahora que conoces los pros y los contras estás decidido a llevar a cabo tu soñada aventura con esa mujer casada que tanto te fascina, creo necesario advertirte de otra contra más: Seducir a una mujer casada suele tomar tiempo. Ella debe vencer el remordimiento que le causa engañar a su pareja, necesita que la vayas llevando poco a poco de la mano hasta tomar la decisión final por sí misma. Si eres un hombre impaciente no sigas leyendo, de todas formas no cumples con el perfil necesario para seducir a una mujer casada.

 

La Estrategia Para Seducir Una Mujer Casada

Sí, seducir a una mujer casada toma tiempo y no es para cualquiera, pero tampoco es imposible. De hecho, en muchos aspectos es más fácil de lo que te imaginas. A diferencia de una mujer soltera a la que muchos pretenden, con la mujer casada difícilmente enfrentarás competencia. Se supone que ella está fuera de circulación, que tiene dueño y que es prohibida; así que el solo hecho de lanzarte a la aventura ya te garantiza de antemano un 50% de posibilidades de éxito.

Por otro lado, la mujer casada, como cualquier otra mujer, tiene muchas necesidades afectivas y emocionales. Se supone que su marido está ahí para cubrir dichas necesidades, pero siempre quedarán algunas que su marido no está cubriendo. Si tú puedes cubrirlas tendrás asegurado el éxito.

Para ello es muy importante que te acerques a ella, que te ganes su confianza, y que estés preparado para conversar durante mucho tiempo. Aprende a escuchar más de lo que hablas, a veces todo lo que una mujer casada pide es alguien que la escuche.

Sin embargo, evita ser encasillado en la categoría de amigos. Debes escalar desde el primer momento, pero la escalada debe ser discreta pues por más que ella quiera un affaire contigo, por más insatisfecha que se encuentre en su actual relación, siempre pondrá límites. Por un lado la detiene el remordimiento de engañar a su pareja, por otro lado el miedo a lo que podría suceder si él se enterase de que ella lo engaña.

Hay demasiado en juego, por eso debes encuadrar en todo momento, haciéndole saber –sin decírselo directamente- que eres muy discreto, que no hablas con nadie de las mujeres con las que sales ni de lo haces con ellas, y que no eres de los que cambian para convertirse en horribles criaturas después del sexo. Así, te adelantas a sus obstáculos antes de que se presenten.

Encuadrar es un proceso que explico detalladamente en el libro El Encuadre Sexual, el cual puedes obtener gratis, descubre cómo dando click aquí.

 

Seducir a una mujer casada puede ser fácil, pero no es rápido ni recomendable para cualquiera.

Si sientes que puedes y quieres hacerlo, la decisión es tuya.

p.d. No me hago responsable por lo que pueda pasar

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